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Nadie sabe cómo se llamaba ni de dónde era. Y nadie sabe todavía por qué durante los años 30 este misterioso hombre se metía en un fotomatón y se hacía autorretratos de forma compulsiva. ¿Ha descubierto el mundo a un pionero de los selfies? ¿Tendría por ahí escondido un cajón con miles de fotos con primeros planos de platos de comida de los restaurantes más populares del siglo pasado? ¿Trabajaría reparando fotomatones como aquel curioso personaje de «Amélie»? ¿Conocería a Vivian Maier? Muchas preguntas y muy pocas respuestas para el protagonista del flashazo principal de una semana en la que también hemos sabido que las Google Glass ayudaron a salvar una vida en un hospital.

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Es una de esas historias envueltas en un fascinante halo de misterio. Estamos hablando de los cientos de autorretratos que el historiador y fotógrafo Donald Lokuta halló en 2012 y en los que aparece un hombre sobre el que todavía no ha conseguido averiguar ni el nombre ni las razones por las que se hacía selfies de forma compulsiva con un fotomatón allá por los años 30. Lo curioso del caso es que cuando Lokuta se puso en contacto con el autor de «American Photobooth», libro que precisamente recopila imágenes hechas con fotomatones, éste poseía algunos autorretratos de este personaje tan ubicuo. Por primera vez, la mayoría de estas fotos pueden verse como parte de una exposición dedicada al arte de los retratos en el Zimmerli Art Museum de Nueva Jersey.

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Vía│ Gizmodo.